¿Movimiento artístico o simple forma de expresión? Una tendencia camaleónica que se rebela ante el arte estructurado e inflexible.
por Luis Campos Vásquez para Producción Multimedia II
Como Wikipedia lo indica, la palabra tiene su origen en el alemán yidis etwas verkitschen. Hace referencia a toda expresión artística que podría llegar a considerarse “copia inferior de un estilo existente”, poseedora de una estética burguesa, cuya característica principal es el mal gusto y el estilo pretencioso. La web artesonado.com también lo define también como “Es el gusto por lo hortera, el placer de lo horrendo, el arte de lo horrible”. Estas características bien podrían sepultarlo en el amplio cementerio del fracaso artístico, y sin embargo este estilo (si puede llamársele así) va mucho más allá, y trae consigo una serie de características que lo hacen único, pese a que sus máximas obras son catalogadas como feas, baratas e inútiles. Esta teoría entra en conflicto con la premisa de que “el arte es subjetivo”.
Según Abraham Moles en su obra 'El Kitsch, el arte de la felicidad', este estilo "no es un fenómeno denotativo, semánticamente explícito; es un fenómeno connotativo, intuitivo y sutil". Y es que sus ideales insultan el minimalismo y tienen la peculiaridad de generar nostalgia debido a su inspiración en objetos con pasado histórico, bien sea como referencia o burla. El término fue asociado en sus inicios con el marxismo, como contra del estilo avant-garde y como amenaza social y cultural. Paradójicamente en la actualidad el término abarca campos importantes de las artes, desde el diseño, pasando por la arquitectura y la decoración, el cine y hasta la música.
Humberto Eco define la estética kitsch como “...aquello que se nos parece como algo consumido; que llega a las masas o al público medio porque ha sido consumido; y que se consume (y, en consecuencia, se depaupera) precisamente porque el uso a que ha estado sometido por un gran número de consumidores ha acelerado e intensificado su desgaste”. En este sentido podría confundirse con el estilo pop que impera desde hace casi medio siglo y que carece de propuestas interesantes y nuevas. Y es que el estancamiento artístico de la época genera la necesidad de las masas por nuevas formas de expresión, en un mundo donde la globalización y los medios tienden a polarizarlo todo, en este sentido el seguidor de la estética kitsch busca expresar algo sin importar “lo previo”.
El Arte Pop nace a principios de los años 50’s, en respuesta al abstractismo. En los 60’s sufre un decaimiento a causa del movimiento hippie que criticaba algunas de sus bases, pero en los 70’s recupera el posicionamiento ganado y prosigue hacia los años 80’s y 90’s y se apodera de las artes de manera inimaginable. El estilo pop tiene sus características bien definidas, la mezcla de imágenes que narran la cotidianeidad del ser humano mediante una extensa paleta de colores en la que predomina la saturación y el contraste. Se dice que el diseño gráfico actual es el Arte Pop Moderno.
Quizá no exista una diferencia marcada entre ambos estilos, por que el Kitsch es un término nómada que busca definición. Algunos sitios enumeran algunas formas de encontrar y diferenciar dichos elementos: El hecho de que debe ser barato y regateable. Con materiales de plástico y decorados brillantes que lo hagan parecer más grande. Las obras están cargadas de elementos coloridos, formas complicadas, que no obedecen a un orden y lógica definidos. La insistencia en simular, exagerar y romper con las estructuras. Desafiar la cultura religiosa de los santos y las vírgenes en estampas y porcelana, los hace parte de su infinita mezcla de símbolos. El gusto por el retro, los dibujos animados, la televisión de los 70’s. El “amontonamiento” de objetos, estilos, colores y formas, la total desconexión, tanto como el artista desee.
No existe palabra en nuestro idioma que encierre en su significado las características de este término, y es que esta expresión artística surge de la necesidad de expresión de una generación sin pretensiones intelectuales. Por eso se ha catalogado acertadamente como “el arte de la felicidad”, por que mientras sus seguidores y artistas encuentren en él una forma de catarsis y expresión, el estilo seguirá existiendo durante largo rato.










